Otros aspectos de la villa

Hoy me gustaría contaros algunos detalles relativos al fuero de Magerit de 1202. Respecto al mismo sabemos que fue firmado su carta de otorgamiento por el rey Alfonso VIII y en cuanto a su contenido, esta referido a como debían comportarse los vecinos de la villa, para poder llevar una vida en paz.

Por ello, hace hincapié en que castigos o multas debían pecharse o pagarse si uno mesaba o tocaba la barba a otro vecino de la villa o si tenían cerdos y estos se metían en sus viñas o majuelos. Los litigios se exponían los viernes en la Iglesia de San Salvador, donde ahora esta la plaza de la villa, en la calle Mayor, veremos que hay una placa de Granito y en ella cuenta como en ese lugar existió la mencionada iglesia y como primero en su cementerio y mas tarde en en una cámara que se habilitó en el primer piso, era donde se celebraban las reuniones. La iglesia estaba entre la calle Señores de Luzón y la calle Mayor.

Pero no quiero dejar de contaros que la villa contaba con un numero significativo de aldeas que dependían de ella y en las que había un aldeano, un hombre bueno que se ocupaba de intentar solucionar los problemas que se planteaban entre los vecinos de la aldea y sino conseguía que se solucionase, entonces acudía al Concejo, para que este tomase cartas en el asunto y resolviera sobre el mismo.

el escudo más antiguo de Madrid

Y siguiendo con la calle Segovia, allí podemos ver el escudo más antiguo de Madrid. Con su osa y el madroño, rodeado de las estrellas que forman el Carro. Además en la parte inferior esta la boca de un dragón, porque al principio se relacionó a Madrid con un dragón pero visto que eso fue un error, al final se dejo de poner en los escudos. En este escudo si que lo podemos ver con la boca abierta y en la parte superior la corona. El escudo esta junto a los Caños Viejos y la que fue anteriormente La Casa del Pastor.

El Blog Medieval

Déjame guiarte en un viaje al Madrid Medieval. En este blog te enseñaré los entresijos de la capital de España. Como una pequeña villa de apenas 4 hectáreas consigue crecer hasta convertirse en una ciudad con más de 4 millones de habitantes.

Todos tenemos en casa un baúl de los recuerdos, unos guardan fotos de sus antepasados, otros joyas y otros pequeños objetos carentes de valor que sin embargo llenan sus corazones. El libro «Y él me dijo… Dame a conocer a mí y a Magerit» es mi aportación a ese baúl que transmite a todos un recuerdo de ese pasado que nos caracteriza. Me siento en la necesidad de haceros participes de ese sentimiento que guardamos dentro de nuestra alma. Esas raíces profundas que nos unen y nos hacen únicos.

 

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Torre y casas de los Luján, plaza de la villa